No hay completa belleza. El tigre es hermoso, pero su orín es pestilente.
Los católicos hablaban de la gracia, pero ¿Qué era la gracia, a no ser la conciencia de los deberes diarios, la responsabilidad para con los demás y la obediencia a la autoridad civil? ¿Y la necesidad de ser un auténtico hombre?
Debemos perdonar siempre, recordando que nosotros mismos hemos necesitado el perdón. Tenemos necesidad de ser perdonados mucho más a menudo que de perdonar