Estamos en Singapur y hemos hecho un poco de turismo. ¡Ahora toca pedir comida al servicio de habitaciones y ver un maratón de Friends! Hemos acabado en medio de una manifestación y solo hay una cosa que se puede hacer en estas ocasiones: ¡una foto de turista con el pulgar levantado!
Todo el mundo busca la felicidad, y hay un medio seguro para encontrarla. Consiste en controlar nuestros pensamientos. La felicidad no depende de condiciones externas, depende de condiciones internas
¿que es el hombre dentro de la naturaleza? nada con respecto al infinito. todo con respecto a la nada. un intermedio entra la nada y el todo.
Nada puede hacerme sufrir más que el espectáculo del amor. Yo solo, frente al mundo, fuera del mundo, en el mundo intermedio de la nostalgia fúnebre, de las aguas maternas, del gran claustro, del paraíso perdido; frente a ti y lejos, tan lejos que ya nada puede salvarme, ni la muerte.
El crecimiento de nuestros niños puede implicar que se les brinde la suficiente paciencia como para que les sea posible experimentar una sensación de posesión, y también que seamos lo bastante sabios como para enseñarles el valor de dar y además proporcionarles el ejemplo.
La motivación para mí es el juego en sí, sólo jugar de la manera correcta y tratar de ganar, competir cada vez que salgo a la pista. Esa es motivación suficiente para mí para salir y jugar bien
La genialidad es la capacidad para ver diez cosas donde el hombre ordinario sólo ve una.
Las matemáticas significan esencialmente la existencia de un algoritmo mucho más preciso que el del lenguaje ordinario. La historia de la ciencia atestigua que la expresión en lenguaje ordinario a menudo precedió a la formulación matemática, a la invención de un algoritmo
La sabiduría es algo frío y, en esa medida, tonto. (La fe, por el contrario, una pasión.) También podría decirse: la sabiduría sólo te encubre la vida. (La sabiduría es como una ceniza gris y fría que cubre las brasas.)
Pero en aquellos días yo iba en busca del amor, y me presenté lleno de curiosidad y de la aprensión -no reconocida por mi parte-, de que, allí, por fin, descubriría esa puerta baja escondida en el muro que otros, lo sabía, habían descubierto antes que yo, que llevaba a un jardín secreto y encantado, en alguna parte oculto, sin que ninguna ventana del corazón de aquella ciudad gris se asomara a él.