Cuando una vida se vuelve impensable o cuando un pueblo entero se convierte en impensable, hacer la guerra resulta más fácil. Los marcos que presentan y sitúan en primer plano las vidas por las que es posible llevar duelo funcionan para excluir otras vidas como merecedoras del dolor.
Soy la pesadilla de quienes quieren raperos borregos, el duelo del pueblo por presos a los que quiero, incorruptible cual bolchevique furioso, no puedo estar triste por la escoria que no soy. Me tatuaron en la boca kale borroka, mis ilusiones con la decadencia global chocan; el capitalismo está tan metido en las mentes, que será un proceso lento desgraciadamente