Los hombres de carácter suelen convertir en ley las flaquezas. Hay gente con conocimiento del mundo que ha dicho: La sagacidad tras la que se oculta el miedo resulta invencible. Los hombres débiles tienen a menudo ideas revolucionarias; piensan que estarían bien si nadie los gobernase, y no sienten que son incapaces de gobernarse a sí mismos y a los demás.
...se supone que los vientos, la lluvia, las nubes y otras variaciones climatológicas están gobernados por principios constantes, aunque la sagacidad e investigación humanas no los descubren fácilmente.
Saber que todos los cambios que se producen a nuestro alrededor son manifestaciones de esta degradación es de una perspicacia extraordinaria.
El que con perspicacia reconoce la limitación de sus facultades, está muy cerca de llegar a la perfección.
Debemos vivir cada día con una suavidad, un vigor y una agudeza del reconocimiento que, a menudo, se pierden cuando el tiempo se dilata ante nosotros en un panorama constante de más días y meses y años por venir
La agudeza consiste en saber la semejanza de las cosas diferentes, y la diferencia de las cosas semejantes.
Los europeos nos encontramos ante la tarea de lograr un entendimiento intercultural entre el mundo del Islam y el Occidente marcado por la tradición judeocristiana
Parece, ciertamente, como si los hombres empezasen a tratar esta cuestión de la libertad y la necesidad por donde no deben, al iniciarla con el examen de las facultades del alma, la influencia del entendimiento y las operaciones de la mente. Que discutan primero una cuestión más sencilla, a saber, las operaciones del cuerpo y de la materia bruta irracional,...
La inteligencia es memoria.
La inteligencia y la libertad que no se ejercen son la inteligencia y la libertad que no se tienen.
Mala cosa cuando en el ánimo se representa la temeridad con rostro de valentía, y la cordura con rostro de cobardía.
El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra.
Sin coherencia no hay ninguna fuerza moral.
Solamente el caos de la retórica confunde y modifica la coherencia histórica.
La organización sigue el ejemplo de quién está en lo más alto. La fuerza y personalidad de los directivos determina la fuerza de la organización que dirigen. Según lo duro que trabajen y a cuantas personas involucren determina el alcance de su influencia.
Tradición: creación incesante. La tradición nunca estuvo al alcance de los tradicionalistas