Qué triste le pone siempre a uno la alegría de los tontos, en el manicomio como en el fútbol o en la tele.
... yo atravieso con una sombría cautela ese manicomio que ha sido el mundo durante milenios enteros, ya se llame cristianismo, o fe cristiana, o Iglesia cristiana — me guardo de hacer responsable a la humanidad de sus enfermedades mentales.