La única ternura inalterable es la que siente el perro hacia su amo. Todavía el hijo suele irritarse contra el padre; todavía el padre suele maldecir a su hijo. Sólo el perro sufre una paliza de su amo, y llora de amor por él.
No soy una luchadora, pero si estoy contra la pared le daré una paliza a cualquiera
Nunca he escuchado abuchear un home run, pero sí muchas rechiflas después de un ponche
Esclavizarse por razón de política vale tanto como someterse por causa de religión: esclavos de una casaca o de una levita da lo mismo que siervo de una sotana o de un hábito.