En literatura, nada vuelve tan imprudente y tan atrevido al intelecto como la ignorancia de los tiempos pasados y el desprecio por los libros antiguos.
Todos vamos descaminados: el menos imprudente es quien antes llega a arrepentirse.
La hipnosis profunda es aquel nivel que permite al sujeto funcionar adecuadamente y directamente a nivel inconsciente de conocimiento sin la interferencia de la mente consciente.
¡No digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!
El respeto irreflexivo por la autoridad es el mayor enemigo de la veracidad.
No seas demasiado interpretativo. El hombre es mucho más irreflexivo y confuso de lo que piensan aquellos a quienes un destino envidioso ha convertido en poetas.
El único propósito del castigo es la prevención del mal; nunca debe ser impulsivo el bien.
El argot, hijo mío, es un poco ese pariente tarambana a quien todos envidian y todos fingen despreciar.
La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido aunque agradable y gracioso.
Buscamos cada noche con esfuerzo, entre tierras pesadas y asfixiantes, ese liviano pájaro de luz que arde y se nos escapa en un gemido.
La tempestad bendijo mis desvelos marítimos, más liviano que un corcho dancé sobre las olas llamadas eternas arrolladoras de víctimas, ¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!