El amor es de la misma esencia que el alma humana. Como ella, es una chispa incorruptible, indivisible e inmortal. Es un fuego que llevamos dentro y que nada puede sofocar ni apagar
El placer acompaña al ocio, generalmente, mientras que la alegría es inseparable amiga de la diligencia.
La envidia es inseparable de la felicidad