El amor es de la misma esencia que el alma humana. Como ella, es una chispa incorruptible, indivisible e inmortal. Es un fuego que llevamos dentro y que nada puede sofocar ni apagar
La España del castellano es grande, pero lo es más sumada a la España del catalán, la del gallego y la del euskera. La España democrática, la España Constitucional, es inseparable del valor de la diversidad y del respeto a su ejercicio cotidiano por todos los ciudadanos.
El placer acompaña al ocio, generalmente, mientras que la alegría es inseparable amiga de la diligencia.