Nada hay en éste mundo más digno de lástima que un hombre irresoluto que oscila entre dos sentimientos.
La pluma está en mi mano vacilante y medrosa, pero en mi corazón no florecen los versos.
Me vi abrumado de felicitaciones, bendiciones y abrazos. Yo lo recibí todo con manos temblorosas, labios fríos, cerebro vacilante y un corazón que se me había vuelto de piedra. Todo desfilaba ante mí como un sueño. Observaba aquel desfile sin pensar siquiera en quién iba a ser la víctima.
Ritmo. Signos que siempre son clave. Imágenes fugaces. titubeante como una música de sombras redimidas.
Hitler habla durante dos horas. Me siento abatido. ¿Qué Hitler es éste? ¿Un reaccionario? Fabulosamente torpe e inseguro (... ). Ya no creo ciegamente en él. Esto es lo terrible: he perdido el apoyo interior. Sólo soy a medias.
Hay muchos hombres que tienen miedo a ser directos y hablar abiertamente de lo que desean y de lo que sienten. No tengas miedo a sexualizar y a reflejar tu interés. De hecho, si das muchas vueltas, probablemente ella te catalogue de inseguro y se canse de ti.
La palabra es la muerte de la cosa. (Es decir: con el símbolo queda anulado lo indefinido de algo real y luego con esa muerte de la cosa aparece el objeto sustituyéndola).
No estaría exagerando si dijera que si toda la bebida de licores fermentados fuera abolida, todo tipo de delincuencia pasaría a un cuarto de su valor actual, y el tono del sentimiento moral en el orden más bajo podría ser por tiempo indefinido elevado
Nada hay en éste mundo más digno de lástima que un hombre irresoluto que oscila entre dos sentimientos.
No habrá tranquilidad en el mundo, ni equilibrio inestable en la sociedad, mientras los hombres, condenados en número infinito a la miseria, no tengan todos, después de la diaria tarea, un momento de descanso para regenerar el vigor y mantenerse así con la dignidad de seres libres y pensantes.
Los ojos se le habían transformado en huevos de cristal inestable que vibraban con una frecuencia de algo que llamaban lluvia y un ruido de trenes, haciendo brotar de golpe y entre zumbidos un bosque de espinas de cristal, finas como cabellos.
El ocio hace siempre inconstante el espíritu
Todo cambia en este mundo, e inconstante es la vida humana, y sujeta a muchos errores.
La potencia al golpear viene de una torsión rápida de la cintura, y no de un movimiento oscilante de balanceo.
Entre cada punto del cuerpo social, entre un hombre y una mujer, en una familia, entre un maestro y su alumno, entre el que sabe y el que no sabe, pasan relaciones de poder que no son la proyección pura y simple del gran poder del soberano sobre los individuos; son más bien el suelo movedizo y concreto sobre el que ese poder se incardina, las condiciones de posibilidad de su funcionamiento.
Pienso que una obra de arte debería dejar perplejo al espectador, hacerle meditar sobre el sentido de la vida.
Dios es personal, es siempre la primera persona, el Yo, eternamente parado frente a ti. Tú les das prioridad a las cosas mundanas, por eso Él parece haberse retirado a un segundo plano. Si te desprendes de todo lo demás y sólo lo buscas a Él, quedará como lo único, como el Yo.
El cura había parado el reloj de la iglesia. Sus ruedas dentadas no debían medir el tiempo del pecado. El silencio debería acusar al pueblo.
El amor es siempre tímido ante la belleza, al paso que la belleza anda siempre detrás del amor.
Era un tipo muy dulce, muy parecido a mi en el sentido de que trataba de encontrar su propio lugar para esconderse. Lo que paso es que se escondió demasiado profundo. Cuando lo conocí, era tímido y retraído. Lo que pasa es que si queres tocar bien, no podes hacerlo sobre seguro: vas buscando los limites. Por supuesto, eso se puede transformar en tu estilo de vida
Ningún timorato llegó a las altas cumbres