Qué tal andas, Sófocles, con respecto al amor? ¿Eres capaz todavía de estar con una mujer?. Y el repuso: No me hables, buen hombre; me he librado de él con la mayor satisfacción, como quien escapa de un amo furioso y salvaje
Oh! inmortal Poseidón el del furioso tridente, a ti me encomiendo en esta difícil empresa, propicia que este velero llegue a buen puerto. Permíteme llevar a cabo los designios de Afrodita, nacida de las olas. Oh! Caliope, augusta entre las musas, haz florecer el jardín, trae la rima...
El demonio es como un perro rabioso atado a la cadena; no puede herir a nadie más allá de lo que le permite la cadena. Mantente, pues, lejos. Si te acercas demasiado, te atrapará
Para escribir este libro he usado el lenguaje mesurado y sobrio del testigo, no el lamentoso lenguaje de la víctima ni el iracundo lenguaje del vengador: pensé que mi palabra resultaría tanto más creíble cuanto más objetiva y menos apasionada fuese; sólo así el testigo en un juicio cumple su función, que es la de preparar el terrero para el juez. Los jueces sois vosotros.
Estos minutos fueron el comienzo de un estado de ensueño muy extraño y ferviente, de un sentimiento tan impetuoso y exaltado que apenas le corresponde el término grave y noble de amor. Era ese amor, de fidelidad canina y desprovista de deseos, que los seres humanos generalmente no experimentan en la flor de su vida, que sólo sienten las personas muy jóvenes o muy ancianas.
Que mi nombre perezca si tan sólo con ello el nombre de Dios el padre es por ello exaltado
El amor, como la lluvia, puede vivificar desde arriba, empapando a las parejas de gozo. Pero a veces, bajo el enfurecido calor de la vida, el amor se seca en la superficie y debe vivificarse desde abajo, extendiendo sus raíces, manteniéndose vivo.
Me obligué a ser entusiasta
Su desbordante y entusiasta imaginación se veía matizada por la gran sensibilidad de su espíritu. Su corazón rezumaba afecto, y su amistad era de esa naturaleza fiel y maravillosa que la gente de mundo se empeña en hacernos creer que sólo existe en el reino de lo imaginario.
¡Oh que aprisa piensa un vehemente deseo que no hay más que lo que piensa!
En los de la alcoba: a cada uno una punzada en el coxis y vehemente deseo de mirarse el coxis, de lamerse el coxis. Una contorsión del cuello y el seguir vertiginoso de la cabeza a la curva del cuerpo, sobre manos y pies, en movimiento centrípeto, mientras los vestidos se esfumaban y una curiosa prolongación, arqueada y móvil, les nacía del coxis.
La lección a extraer acerca de lo que los liberales dijeron de Reagan entonces y de lo que están forzados a decir ahora es que un Republicano con probabilidades de salir es siempre aquel a quien los liberales llaman extremista, fanático religioso propiciador del Armagedón.
Sé, como Proust, un fanático del tiempo.
El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones
Todos aquí para mirar arder y consumirse ese fuego. ¿Fuego sólo? ¿No es un corazón apasionado que se ilumina en los cielos?
No se enganchan a la misma lanza el caballo fogoso y la cierva temerosa
La historia de mi vida ha sido una historia de amor. ¿De amor? ¡De soledad! De soledad y amor. De soledad. Sexualmente muy ardiente
¡Oh ruiseñor! Tú eres de ardiente corazón: tus notas nos penetran, nos penetran, tumultuosa, indómita armonía. Cantas como si el dios del vino te dictara un mensaje de sátira amorosa: una canción de burla y de desprecio a la sombra, al rocío y a la noche callada y a la ventura firme y a todos los amores que descansan en esos tranquilos bosquecillos.
Siempre me ha indignado que se crea que tres números pueden expresar la belleza de una mujer, lo que ha costado tantos endecasílabos a los poetas.
Sólo tenemos un regalo que dejaros, dijo, y es la sabiduría. El loco vendrá y mentirá y dirá: Yo os he creado. Y nosotros nos habremos ido y nada habrá entre ellos y el loco salvo tú. Sólo tú puedes darles la sabiduría necesaria para vencerla cuando llegue el momento oportuno.
Puedo presumir de poco porque todo lo que toco se rompe, hablo de un corazón loco que se dobla con el tiempo y se rompe.