Oh, muerte, yo te amo, pero te adoro, vida... Cuando vaya en mi caja para siempre dormida, haz que por vez postrera penetren mis pupilas el sol de primavera.
Bien, aquí tienes la caja que querías. Dentro he guardado casi todo lo que tengo, y todavía no está llena. En ella hay dolor y pasión, buenos y malos sentimientos y buenos y malos pensamientos, el placer del proyecto, algo de desesperación y el gozo indescriptible de la creación. Y, por encima de todo, la gratitud y el afecto que siento por ti. Y aun así la caja no está colmada.
La mirada que descubre no es necesariamente la mirada que funda, y la que funda no es la que construye, así el universo del mirar, del hacer.
Es entre los cansados de demoras y enredos, entre los decididos a actuar aquí y ahora que brillará, radiante, el sol de nuestros sueños siempre que nuestra voluntad se funda en una sola.
El envoltorio puede ser importante, el contenido debe serlo.
El regalo de la felicidad pertenece a quienes lo sacan de su envoltorio
Eres como una espada de excelente temple, oculta en la oscuridad de la vaina, y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto, sal de la vaina del yo y del deseo, para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.
Mi corazón es joyero de tu beso, dijo la nube de ocaso al Sol