Siempre he preferido el reflejo de la vida a la vida misma. Si he elegido los libros y el cine desde la edad de once o doce años, está claro que es porque prefiero ver la vida a través de los libros y del cine.
Los seres humanos, vistos como sistemas de comportamiento, son muy simples. La aparente complejidad de nuestro comportamiento en el tiempo es en gran medida un reflejo de la complejidad del entorno en que nos encontramos.
La noche es la mejor representación de la infinitud del universo. Nos hace creer que nada tiene principio y nada, fin.
Como ya deberíamos saber, la representación más exacta, más precisa, del alma humana es el laberinto. En ella todo es posible.
El sistema consiste, entonces, en cambiar la experiencia del cliente sobre el mundo. Por lo tanto, las terapias actúan para cambiar el modelo del mundo del cliente, y en consecuencia, su comportamiento y su experiencias.
Lo que la criatura viva retiene del pasado y lo que espera del futuro, operan corno direcciones en el presente. El perro nunca es pedante ni académico; porque estas cosas surgen solamente cuando en la conciencia se separa el pasado del presente y aquél se erige en modelo o en almacén del cual seleccionar.
El ideal sería combinar democracia con socialismo. Esta combinación podría llamarse democracia socialista, que debe distinguirse de la socialdemocracia o socialismo débil, que, de hecho, no es sino capitalismo con red de seguridad, también llamado socialismo estatal o de arriba. En suma, tanto la democracia como el socialismo son totales o no son auténticos.
No se sirva pues de ese elevado término de ideal cuando tenemos para eso, en el lenguaje habitual, la excelente expresión de mentira.