Prefiero tener rosas en mi mesa que diamantes en mi cuello.
Cuando vio este nuevo libro sobre su mesa de noche, apilado sobre el que había terminado la noche anterior, estiró la mano automáticamente, como si leer fuera la primera y única tarea evidente del día, la única forma viable de negociar el tránsito del sueño al deber.
Mi hermano utilizó un despacho oficial para funciones de asistente.
No sé cómo había gente dispuesta a trabajar para él. Cuando se mudaron a la avenida Central, lo primero que pidió a los operarios de mudanzas fue que instalaran su escritorio, y el primer lugar donde lo quiso no fue el despacho rodeado por paneles de vidrio sino el mismo centro de la planta de fabricación, de modo que pudiera vigilar a todo el mundo.
Ni pueblos ni hombres han de ser medrosos que lleguen a tener miedo de sí mismos. En buena hora que la política sea artística, y pocas ciencias requieren tanto arte y mesura y estudio y buen gusto como ella. Pero ha de ser sincera.
El corazón y el espíritu son los dos platillos de una balanza. Sumid el espíritu en el estudio y vuestro corazón se elevará al cielo.
No hay proyecto que sea blindado y si ese proyecto sale sin modificaciones, sabremos que el Congreso es la escribanía del Ejecutivo.