No hay posibilidad alguna de arrancar las uñas a una adolescente embarazada sin sentir placer
El mar empapaba la roca a nuestros pies todo el día y continuaba arrancándole trozo tras trozo. Una noche tú soñaste que eras una sirena aferrada a un pilón de un muelle, y que intentabas arrancar los percebes con las manos. Deseábamos que nuestras dos almas pudieran regresar como gaviotas a la roca.
Si la Presidente dice mañana 'hay que salir a peinar pingüinos', De la Sota aparece con un peine y un gel.