En realidad nunca pensé que me iba a dedicar a ser cantante profesional. El director de Un Argentino en Nueva York me pidió que cantase la canción de los créditos y el single llegó a los primeros puestos de las listas. Desde entonces no he parado de sacar discos
Si parado frente al refrigerador me pregunto ¿Tengo hambre? Es que, no tengo hambre.
Cuando advirtió en su cordial semblante una cierta, aunque reprimida sonrisa, que le pareció advertir por primera vez. Apenas vio aquella sonrisa, en cierto modo burlona u hostil pese a su apariencia amistosa, recordó inmediatamente lo que estuvo buscando infructuosamente en su memoria...
A quienquiera, siempre que no sea un elemento hostil ni recurra a ataques virulentos, hay que permitirle hablar, y no importa que se equivoque.