–el feto de 13 semanas es–Un ser vivo, claro; lo que no podemos hablar es de ser humano, porque eso no tiene ninguna base científica.
Mi cabeza arrancada como la de un feto muerto que debe perderla para que el cuerpo acéfalo nazca a pesar de todo, palpite por unos instantes y muera también, ahogado en sangre, a fin de que la madre se salve y pueda llorar. Después de todo, la guillotina primero ensayó su eficacia cortándole la cabeza, no a los reyes, sino a los cadáveres.
El tedio puede escuchar todas las voces tentadoras, tiene camino para todos los extravíos, y no hay aberración que un momento dado no pueda servirle de espectáculo
El teatro será desteatro; será psíquico, material, irreverente, sucio. Se impondrá el desnudo, la aberración sexual, homosexo, lesbianismo y drogados en crímenes. La masa aplaudirá, corrompida sin saberlo
La moda es siempre un esperpento tal que nos vemos obligados a cambiarla cada seis meses.
El refrán que no viene a propósito, antes es disparate que sentencia.
Ahora a Gardel en vez de escucharlo, lo analizan. Es un disparate pedirle conciencia de clase, como es un disparate pedirle conciencia de clase a Cassius Clay o a Bonavena. El es un mito. Como Rockefeller, con la diferencia que éste no fue un cantor de éxito, que empezó de abajo, prosperó y se adaptó a su público. A un hombre que canta bien no se le pregunta si traiciona o no a su clase.
Bueno, bueno, bueno; madre mía, qué barbaridad
¿Despues de tamaña barbaridad que se puede decir?
Soy ambiciosa, pero si no fuese tan talentosa como ambiciosa, seria una gruesa monstruosidad
Una mujer sin ternura es una monstruosidad social de la naturaleza; más aún que un hombre sin valor.
Eso lo dejamos para luego, si le parece. Primero hablamos de lo de hoy, luego hablamos de otras cosas, porque el aborto tiene poco que ver con ETA, ¿verdad? Bueno, tiene algo que ver, pero en fin, no demasiado.
Las religiones tienden a conservar estos casos abortivos y a desterrar a los fuertes, hacer sospechosa la felicidad. Su objetivo es convertir al hombre en un aborto sublime.
La gruesa bestia tiene como fin la existencia. Yo soy el que soy. Ella también lo dice. Le basta con existir, pero no puede concebir ni admitir que otra cosa exista. Siempre es totalitaria.
La bestia humana sabe que tiene que morir ¿Y sabes lo que hace?..Comprar, comprar, comprar. Porque tiene la absurda esperanza de que entre esa montaña de cosas inútiles que compra, se encuentra la vida eterna.