Cuando en un gobierno, al hablarse de cosa pública, cada uno dice ¿Qué me importa?, la cosa pública está perdida
Es una gran pérdida para las sociedades que se olviden de sus ancianos.
Si tuviera opinar sobre una virtud, me referiría a esta virtud: adaptarse a la exigencia, no desmoronarse, no quebrarse, persistir a pesar de la adversidad, enfrentar las dificultades sin pervertirse, pudiendo ser siempre el mismo, estar dispuesto a poner en riesgo lo que poseo, aceptar el reto, el desafío, el cambio, el ritmo, tolerar los picos de dolor, saber sufrir, volver a empezar aun cuando la interrupción se produce cerca del final, recobrar el estado original sin perder salud en la búsqueda de efectividad. No pueden quedar excluidos aquellos que no se convencieron: a aquellos que no se convencieron, hay que admitirles la diversidad, que es muy difícil, admitir que el otro no es como deseamos.
Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia. interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado al derredor de una realidad artificial.
El amor es demasiado joven para apreciar lo que es conciencia, y, sin embargo, todos saben que la conciencia es engendro del amor.
La Constitución del 86 ha hecho de Colombia algo peor que un coloniaje y peor que una monarquía. Cercano está el momento en que veremos al pueblo barriendo con este engendro cavernario.
Qué aberración y no otra cosa es el hombre mera y exclusivamente racional.
El tedio puede escuchar todas las voces tentadoras, tiene camino para todos los extravíos, y no hay aberración que un momento dado no pueda servirle de espectáculo
¡Son monstruo, estoy cercado de monstruo! No me devoran. Devoran mi reposo anhelado, me hacen ser una angustia que se desarrolla a sí misma, me hacen hombre, monstruo entre monstruo.
Sin abandonar una postura lítica, en estos textos he querido anunciar que a pesar del desencanto en que nos ha sumergido la dirigencia, ciertos grupos de individuos seguimos apostando al recambio humano, seguimos enfrentando al monstruo depredador, creyendo en la belleza, el amor y la libertad como arquetipos posibles.
Una mujer sin ternura es una monstruosidad social de la naturaleza; más aún que un hombre sin valor.
Buscar la felicidad es una monstruosidad que se paga
El exceso de información ya es obra de deformación
La mente preparada para engañar urde la trama, monta la trampa. ¡Quién sabe qué deformación lo inspira!
También en la ciencia militar a gran escala, si hay un empate total y no se hace ningún progreso, se producirá una pérdida de personas. Es fundamental detener esto inmediatamente y alcanzar la victoria tomando ventaja de una táctica insospechada por el enemigo.
Yo creo que la pérdida es uno de los móviles del escritor
Aún no me había dado cuenta de que yo misma contribuí al fracaso de esas relaciones al poner constantemente a prueba a quienes fueron mis parejas. Creo que es justo, antes de continuar, reconocer que, muchas veces, cuando todo hacía suponer que quería dar por terminada una relación, lo único que realmente deseaba era que me dijeran: 'Oye, no puedo vivir sin ti
Muerta la amistad sabe igual que el fracaso y a los dos nos gusta el verbo fracasar.
Hacer de la interrupción un camino nuevo, hacer de la caída, un paso de danza, del miedo, una escalera, del sueño, un puente, de la búsqueda... Un encuentro.
Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia. interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado al derredor de una realidad artificial.
Lograremos la justicia como fruto de la solidaridad boliviana. Porque no ha de ser la justicia social engendro de odio y fruto de desunión nacional. Los comunistas de esta tierra, al ver que este pueblo se levanta libre y nacionalista, quisieran ponerlo en el potro de la lucha de clases, para descoyuntar como a Túpac Amaru el cuerpo de esta Patria que debe ser unida y fuerte.
La Constitución del 86 ha hecho de Colombia algo peor que un coloniaje y peor que una monarquía. Cercano está el momento en que veremos al pueblo barriendo con este engendro cavernario.
Cuando yo tomé la decisión de dejar el segundo año de Medicina, mi padre sintió que cometía una aberración al abandonar mi carrera para dedicarme a ser actor. Pero enfrenté con valentía la rigidez de su carácter. Yo sabía que el ser actor era tan noble, digno e importante como ser médico, y que tenía que prepararme. Me dediqué a estudiar y sigo estudiando.
Aunque el Vaticano sostenga que la castidad es el valor supremo, en cualquier caso, me parece la aberración sexual más grande
Buscar la felicidad es una monstruosidad que se paga
Una mujer sin ternura es una monstruosidad social de la naturaleza; más aún que un hombre sin valor.
La mente preparada para engañar urde la trama, monta la trampa. ¡Quién sabe qué deformación lo inspira!
El exceso de información ya es obra de deformación