Y cuando durante todo ese tiempo se piensa que los demás van al placer sin deseo, se piensa en ¡cuánto darían ellos por sentir hasta el más leve escalofrío de fiebre, y que uno de ese temblor muere, que le consume a uno hasta el corazón!
Triunfar es sentirse auténticamente humano y tener la capacidad de sentir la humanidad de los demás. Triunfar es aprender a ver, en los ojos de los otros, la grandeza que nos rodea
No creo que haya que lamentarse sobre el propio destino, pero a veces es muy duro.
De nada le sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive, pero siempre le es posible mejorarlos.