Comer bien, dormir bien, ir donde se desea, permanecer donde interese, no quejarse nunca y, sobre todo, huir como de la peste de los principales monumentos de la ciudad.
La mayoría de las personas son rápidas para quejarse de lo que pasa en sus vidas y en el ancho mundo, aun así ellos se convierten en piedra cuando se trata de hacer algo sobre ello.
El secreto de la salud para la mente y el cuerpo no es lamentarse por el pasado, ni preocuparse acerca del futuro, sino vivir el momento presente sabia y provechosamente.
No debe lamentarse la muerte, debe lamentarse la vida destinada a la lucha y a una vida miserable.