La 'educación' está para programar, adoctrinar e implantar una creencia colectiva en una realidad que satisface a la estructura de poder.
La palabra adoctrinar es religiosa, no me aplica.
Educar es adiestrar al hombre para hacer un buen uso de su vida, para vivir bien; lo cual quiere decir que es adiestrarse para su propia felicidad.
Las escuelas que enseñan música te enseñan a usar los ojos para que reconozcas las notas. Pero esa es sólo una parte de la historia, porque los oídos son la parte más importante. Cuando la música sale, cuando la escuchas, va para los oídos. Así que es mejor enseñar primero a tus oídos cómo funciona la música y luego a tus ojos.
Es importante enseñar a estudiar por cuenta propia, a buscar por cuenta propia, a asombrarse.
A la desgracia hay que enfrentarse con amor: él nos consolará y nos devolverá la alegría. El amor es el mejor remedio. En los pliegues del infortunio se esconde la felicidad, como el diamante en la grieta de la mina. Dejémonos instruir por la sabiduría del amor.
Nos comprometemos a instruir gratuitamente a todos los niños pobres que nos presente el señor párroco.
Bien conocidas son las dificultades con las que tropieza un profesor para ilustrar su discurso, valiéndose de proyecciones luminosas. Necesita colocarse frente a la pantalla cuidando de no ocultar la figura proyectada para llamar la atención de sus alumnos sobre los detalles que más les interesan y enseñárselos con un puntero.
No filmar para ilustrar una tesis o para mostrar a hombres o mujeres limitados a su aspecto externo, sino para descubrir la materia de la que están hechos. Alcanzar ese 'corazón' que no se deja atrapar ni por la poesía, ni por la filosofía, ni por la dramaturgia.
El señor Bautista, cuando dice que hay una especie de corrupción moral en la sociedad, yo creo que el señor Bautista no tiene que autoproclamarse el evangelizador de la sociedad, sino que la sociedad tiene una moral propia, y que quizá la sociedad sería quien deberia evangelizar a la Sociedad General de Autores para que deje de perseguir a los ciudadanos honestos
Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario