Nos comprometemos a instruir gratuitamente a todos los niños pobres que nos presente el señor párroco.
A la desgracia hay que enfrentarse con amor: él nos consolará y nos devolverá la alegría. El amor es el mejor remedio. En los pliegues del infortunio se esconde la felicidad, como el diamante en la grieta de la mina. Dejémonos instruir por la sabiduría del amor.
El señor Bautista, cuando dice que hay una especie de corrupción moral en la sociedad, yo creo que el señor Bautista no tiene que autoproclamarse el evangelizador de la sociedad, sino que la sociedad tiene una moral propia, y que quizá la sociedad sería quien deberia evangelizar a la Sociedad General de Autores para que deje de perseguir a los ciudadanos honestos