–Wolfgang tiene a un pobre diablo jugando a la caza –dijo–. Voy a ponerle un alto a eso. Era suficiente malo que Padre mantuviera la tradición, pero al menos el jugaba limpio. Wolfgang hace trampas. Los otros nunca ganan.
El que cae en pecado es un hombre; el que de ello se duele es un santo; el que se vanagloria es un diablo