Escribo a través del cedazo de mí mismo. Creo que hemos especulado mucho y vivido poco y eso ha dado como consecuencia una cultura intelectual divergente de la realidad.
Un buen crítico es aquel que narra las aventuras de su propia alma entre las obras maestras.
Los crítico no me preocupan porque si lo hago mal, ya sé que lo he hecho mal antes de que lo escriban. Y si lo hago bien, Ya sé que lo he hecho bien. Me conozco bien a mí mismo, así que un crítico no me enoja
Del maldiciente al malhechor sólo media la ocasión
La lengua maldiciente es indicio de mal corazón.
Aunque entonces tenía yo solamente quince años y no podía juzgar sobre mi verdadera fuerza, o, por mejor decir, debilidad, me resultaba bien claro que no debía envanecerme demasiado por este éxito, ya que mi adversario -un señor anciano y muy simpático- carecía de toda ambición de lucha y, lo que era peor, de verdadera clase de ajedrecista.
La envidia es el adversario de los más afortunados.
El consenso más importante de la sociedad moderna es la organización del tránsito. La manera como puede interrelacionarse una marea de desconocidos que comparten un mismo camino y viajan casi todos sin incidentes. Con un conductor disidente hay suficiente para crear anarquia.
Aclaremos de una vez que lo que se ha dado en llamar socialismo real no es el socialismo. El culto a la personalidad, la dictadura del partido único, la nomenklatura, la falta de respeto a los derechos humanos y la persecución del disidente no tienen absolutamente nada que ver con el pensamiento de Carlos Marx