La muerte quiere muerte. Se muere mejor si se sabe que a otros les pasa lo mismo. Es bueno oir que no se está solo en la tumba. Soy el guardián de ese resentimiento colectivo.
Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta.