Investigaciones recientes muestran que dar causa más placer que recibir y que la exclusión social puede dañar tanto a la salud como lo provocado por estímulos físicos.
El peligro radica en que nuestro poder para dañar el ambiente, o al prójimo aumenta a mayor velocidad que nuestra sabiduría en el uso de ese poder.
Hemos de insistir en poner punto final al uso cínico de pseudoestudios falsos cuyo propósito es empañar la capacidad del pueblo de discernir la verdad.
Me preocupa que el ministro tenga esa actitud de energúmeno, donde sólo le importa desacreditar a Sobisch, rodeado de una banda de cuasi mafiosos.
Morir, morir. Qué cómodo. Cuesta más vivir, luchar cada día. Morir por las mujeres es dejarlas viudas. ¡Y desprestigiar a los médicos!
Si algo bueno tiene la nobleza sólo es que impone sobre sus miembros la necesidad de no desmerecer de sus antepasados.
Si algo bueno tiene la nobleza, es esto solamente: el que impone sobre los que son nobles la necesidad de no desmerecer de la virtudes de sus antepasados.
El hecho de denigrar a los seres queridos es algo que siempre nos aparta un poco de ellos.
El verdadero progreso democrático no consiste en rebajar la elite al nivel de la plebe, sino en elevar la plebe a la elite
Sé visionario, Mira hacia el futuro desde donde la mayoría de la gente se queda anclada al pasado. Y no tengas miedo de romper tus rutinas. Replantéate constantemente tus métodos de trabajo. Pregúntate siempre: ¿Cómo podría mejorar mi productividad? ¿Cómo podría rebajar más deprisa? ¿Cómo podría conseguir que mis clientes estuvieran más satisfechos?
Había tenido que promover 32 guerras, y violar todos sus pactos con la muerte y revolcarse como un cerdo en el muladar de la gloria, para descubrir con casi cuarenta años de retraso los privilegios de la simplicidad.
Me han acusado de todo menos de violar a Soraya, pero se comprende...; sobre Soraya Rodríguez, candidata del PSOE a la alcaldía de Valladolid en las elecciones de 2007.
El arte de la pintura consiste en aclarar y oscurecer los tonos sin decorarlos.
Luis Aragonés ha defendido a los jugadores por un falso profesionalismo y, pensando que debe defenderlos, lo que está haciendo es perjudicar a la empresa.
Cuando veo a alguien que persigue su sueño y lo consigue, y que hace lo que quiere sin necesidad de dar explicaciones, y sin perjudicar a nadie, claro está, me parece genial.
La amistad pide un poco más de misterio; enarbolarla con cualquier motivo equivale a profanar su nombre
¿Para qué convertir a los niños en malos fonógrafos, para qué profanar su tierna inteligencia? Basta excitar su curiosidad libre, mantener la elasticidad de su ingenio nativo, tan fácilmente asfixiado bajo las idiotas lecciones de texto; basta conservar el juego de su salud mental.
Tiene que encontrar más y mejores maneras de ocupar su tiempo. Su tiempo, qué idea tan absurda, como si le hubieran dado una caja de tiempo que le perteneciera sólo a él, llena hasta el borde con horas y minutos, que pudiera gastar como si se tratara de dinero. El problema es que la caja está agujereada y el tiempo se le escapa, haga lo que haga con él.
No estamos para gastar 4.000 millones en estudiantes que dejan la carrera a medias
Hemos de insistir en poner punto final al uso cínico de pseudoestudios falsos cuyo propósito es empañar la capacidad del pueblo de discernir la verdad.
¿Qué poco vale uno ya! Hasta las ratas se suben a ensuciar la azotea de los pensamientos. Esto es lo que hay de nuevo en mi vida: ratas. Ya tengo ratas, piojos, pulgas, chinches, sarna. Este rincón que tengo para vivir será muy pronto un parque zoológico, o mejor dicho, una casa de fieras...
Me enfurece el modo en que lo tratan los medios. Creo que están intentado ensuciar su nombre, y creo que es injusto por el modo en que él ha contribuido a la cultura popular de América desde el día que nació. Creo que merece mucho más que eso.
Y lo que terminará por deteriorar aún más el sentimiento de la virtud es que no solamente no es un primer movimiento, natural, sino que es, por definición, un movimiento vil e interesado que parece decir: te doy para que me des.
El fenómeno de la globalización actual, en su afán de unificar los mercados, está poniendo en peligro las variedades culturales, su identidad, además de deteriorar su capacidad creativa.
Hemos perdido nuestro espíritu en las regiones de lo abstracto y general, al igual que los monjes lo dejan marchitar en el mundo de la oración y la contemplación