Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
El tiempo me ha enseñado a no perder las esperanzas, pero a no confiar demasiado en ellas, son crueles y vanidosas, sin conciencia
Donde hay grandes sumas de dinero, es recomendable no confiar en nadie.
Era demasiado joven para sospechar que la existencia no está hecha de súbitos impulsos y de obstinada constancia, sino de compromisos y de olvidos
No pude confesarte dónde había estado tanto tiempo, ni explicarte mi vuelta inesperada. Sólo pude hacerte sospechar que en aquel año te había sido infiel impunemente.
Adicionalmente, cuando estuve en la escuela, fui castigado por cometer errores. En la escuela, aprendí emocionalmente a temer el cometer errores. El problema es que en el mundo real, las personas que salen adelante son las personas que cometen una mayor cantidad de errores y que aprenden de ellos.
Morirás, es estúpido temer lo que no puedes evitar.