Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza.
Donde hay grandes sumas de dinero, es recomendable no confiar en nadie.
De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
Ya entonces tenía el hábito de escribir las cosas importantes y más tarde, cuando se quedó muda, escribía también las trivialidades, sin sospechar que cincuenta años después, sus cuadernos me servirían para rescatar la memoria del pasado y para sobrevivir a mi propio espanto....