Desciende, desciende a estos intersticios colma este cántaro riega la flor que innumerable se teje entre mi traje.
Así como cuando vivía Jesús iba usted, ¡Oh Madre!, con el cántaro sobre la cabeza a sacar agua de la fuente, venga ahora a tomar agua de la gracia y tráigala, por favor, para nosotros que tanto la necesitamos.