Las personas valen lo que vale el apego de la gente, y es de ahí que el maestro Pueblo sacó aquel adagio de que quien al feo ama bonito le parece.
El caso de Aznar me sacó bastante de quicio algunas veces y le zurré hasta en el cielo de la boca
La política saca a flote lo peor del ser humano.
Para purgarse de la propia infelicidad, el público se convierte en un espectador sediento de sangre, y cada uno saca de la violencia el bálsamo de la piedad, la atracción del sadismo o el remedio del dolor.
En combate cercano, la victoria es del que tiene una bala más en el cargador
Se pusieron todos en el pelotón de fusilamiento y adelante gritando ¡Por una bala menos!