Una capital, por el contrario, se abre a las mercancías, a las ideas, a los emigrantes, da publicidad a sus últimos caprichos. La provincia detestaba semejante obscenidad. Ese pretendido lustre le parecía una baratija se tomaba tiempo para asimilar lo que venía de fuera
La insignificancia es siempre una garantía de seguridad.
La creencia de la vida celestial es la creencia en la inutilidad e insignificancia de esta vida.