Soy el culpable de haber malcriado al vestuario
Sobre sus emociones: Supongo que me pongo triste, pero no por mucho rato. Me miro en el espejo y digo: 'vaya un cabrón tan guapo que estás hecho'. (NME, Noviembre 2006).
Y eso que era un cabrón confiado. A los quince años todos somos confiados. -Yo no confiaba ni en mi madre. - ¿Cómo que no confiabas ni en tu madre? Con la madre no se juega. -Precisamente por eso.
Después del Juicio Universal, Dios se reúne con Carlos Marx: ¡Ah, eres tú el que me dio todas estas preocupaciones en el siglo XX! Ya que siempre has dicho que yo no existo, serás condenado a hacerme de portero. Y cuando no quiero ser perturbado, estás autorizado a decir que Dios no existe, que Dios no está.
He autorizado contactos con el Movimiento de Liberación Nacional Vasco.
Lo he aprobado todo... me he sabido todas las mentiras que vienen en los libros...
No es verdad no hubo licitación pública si con todos los proveedores del Estado aprobado por una ley de la provincia con la aprobación del Tribunal Electoral y de cuentas. Entre las dos empresas que tenían el mejor precio se pidió una mejora y se bajó un millón de pesos
En amistad, como en amor, no se vuelve con placer más que a los seres con los cuales nos está permitido ser nosotros mismos sin rigidez y sin mentira.
Es porque somos tan secos nosotros mismos, tan vacíos y sin amor, que hemos permitido que los gobiernos se apoderasen de la educación de nuestros hijos y de la dirección de nuestras vidas.
Es en efecto cuando divulgo lo privado de mí mismo cuando más me expongo: no por el riesgo del escándalo, sino porque así presento mi imaginario en su consistencia más fuerte; y el imaginario es precisamente lo que ofrece un blanco a los otros, lo que no está protegido por ningún vuelco, ninguna dislocación.
No me cabe concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona que la necesidad de sentirse protegido por un padre