Este hombre objeto, sin medios de existencia, sin razón de ser, es quebrantado en lo más íntimo de su sustancia. El deseo de vivir, de continuar, se hace más y más indeciso, más y más fantasmal. En este estado de cosas aparece el famoso complejo de culpabilidad.
-El hombre odia lo feo por el rebajamiento de su tipo. Lo odia en lo íntimo de su más profundo instinto de la especie.
El depositario del poder siempre es impopular
El verdadero rico es aquél que no ama las riquezas dijo Dokusen como si él fuera el único depositario de toda iluminación. A menos que se reflexione sobre estas cuestiones, uno deberá enfrentarse a grandes sufrimientos.