Para echar abajo a un león basta herirlo con una bala o con un dardo; pero una vez que un reptil se ha enredado a la punta de una roca o al tronco de un árbol, hay que arrancarlo a pedazos. En la política es lo mismo; los ministros orgullosos caen al primer tiro; culebras se pegan mucho
Quiero que me mate la última bala disparada de la última guerra.
El suicidio más acostumbrado en nuestro tiempo consiste en pegarse un balazo en el alma.
Pero el fuego de las baterías parecía enconado rabiosamente sobre las ruinas; algunos proyectiles habían roto los caños del estanque; a cada explosión las piedras volaban entre espesas nubes de humo negro y polvo; por sobre el césped se podían ver los muebles destrozados por la explosión, los cojines despanzurrados. Cada proyectil arrancaba de la tierra surtidores de cascajos.
Que no se preocupen los vecinitos del norte, que no pretendo ejercer mi cargo hasta los 100 años
Ciertamente, en los próximos 50 años vamos a ver a una mujer presidente, quizá antes de lo que usted piensa. Una mujer puede y debe ser capaz de desempeñar cualquier tipo de cargo político que un hombre pueda desempeñar