El suicidio más acostumbrado en nuestro tiempo consiste en pegarse un balazo en el alma.
Pero el fuego de las baterías parecía enconado rabiosamente sobre las ruinas; algunos proyectiles habían roto los caños del estanque; a cada explosión las piedras volaban entre espesas nubes de humo negro y polvo; por sobre el césped se podían ver los muebles destrozados por la explosión, los cojines despanzurrados. Cada proyectil arrancaba de la tierra surtidores de cascajos.
Cuando me equivoco voy y me hago cargo legalmente de lo que hago. Cuando me equivoco, me lo recuerdan los seres que quiero y que me respetan, siempre necesito ser contenido, como todos los seres humanos, pero me contienen mis seres queridos, no el presidente del Athletic.
A mis entrañables compatriotas (...) les comunico que no aspiraré ni aceptaré -repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe