Viajar es el paraiso de los necios. Nuestro primer viaje nos descubre la indiferencia de los lugares.
En este punto surgen nuevas dificultades, un frío intenso y la imposibilidad de respirar. La primera dificultad la salvamos mediante cierta fuerza innata en nosotros, la segunda poniéndole al viajero esponjas humedecidas junto a las narices. Una vez realizada la primera parte del trayecto, el viaje se hace más fácil.
La contradicción no es una señal de falsedad, ni la carencia de contradicción una señal de verdad.
Cuando la derrota viene, acéptalo como una señal de que tu planes no son sólidos, reconstruye esos planes y embárcate otra vez hacia tu meta codiciada. Si te rindes antes de que tu meta haya sido alcanzada, eres un perdedor