Si otro nos critica y no nos ofendemos, el criticón se desorienta.
El poder de los medios se extiende y los periodistas tienen cada día menos libertad para expresarse. Si alguien está en un medio que financia una película o una obra de teatro, ¿cómo hace un crítico para hablar mal de esos productos si es que no le gustaron? La concentración comunicacional es enorme.
La Universidad está en la mira de quienes desean que nadie cuestione nada, que todos pensemos igual; es el blanco de aquellos para quienes el saber y el pensamiento crítico son un peligro social, por lo cual utilizan el arma del terror para que ese interlocutor crítico de la sociedad pierda su equilibrio, caiga en la desesperación de los sometidos por la vía del escarmiento