Los hombres geniales son meteoros destinados a abrasar para iluminar su tiempo.
Cada persona que vence en cualquier empresa debe estar dispuesta a quemar sus naves y eliminar todas las posibilidades de dar marcha atrás. Sólo así puede tener la seguridad de mantener ese estado mental conocido como deseo ardiente de ganar, esencial para el éxito.
Estamos progresando. En la Edad Media me habrían quemado y ahora se conforman con quemar mis libros.