¡Tú no te acabas nunca, tú no te apagas nunca! Aquí tenéis la lumbre, la que lo coge todo para quemar el cielo subiéndole la tierra.
Voy a volverme cómo el fuego, voy a quemar tus puños de acero. Y del morao de mis mejillas saldrá el valor pa cobrarme las heridas