Hase advertido desde hace mucho tiempo que los jurados se mostraban implacables contra el ladrón e indulgentes con el infanticida. Es cuestión de intereses: el jurado teme que le roben, pero ha pasado ya la edad en que podía ser víctima del infanticidio.
Cada lector se encuentra a sí mismo. El trabajo del escritor es simplemente una clase de instrumento óptico que permite al lector discernir sobre algo propio que, sin el libro, quizá nunca hubiese advertido
El uso del poder es siempre susceptible de ser arbitrario, despótico y alienante.
Lo falso es susceptible de una infinidad de combinaciones; pero la verdad no tiene más que una manera de ser
Nuestras elites son extremadamente preconceptuosas y a esta altura de mi vida no les presto atención. Yo nunca me consideré un literato, sino un novelista profesional sin abandonar mi posición al lado del pueblo, de los que sufren.
La esencia de un actor, sea profesional o no, desde mi punto de vista, es buscar la verdad y buscar que las cosas que haces sean verosímiles y creíbles.
Al hombre comedido le basta con lo suficiente
Cualquier cosa nos cederá sus secretos si la amamos lo suficiente
Siempre ha habido santos, pero ¿quién está realmente cualificado para canonizarlos?
La ventaja de operar como una pequeña empresa: Definir el proyecto, ponerlo en manos de personal cualificado y proveerlo de suficiente dinero es la mejor forma de alcanzar el éxito.
Y después nos convertimos en artistas muy eficientes en los aspectos técnicos. Éramos gente competente y cualquier aparato que se nos trajera servía para producir algo que valiera la pena.
Un hombre competente es un hombre que se equivoca según las reglas.
No puede ser calificado de noble quien desconoce la voluntad del cielo, no puede estar asentado sobre una base firme quien ignora las leyes de las conveniencias («li»); no puede conocer a los hombres quien no entiende de las palabras de ellos.
Las circunstancias de su vida le han singularmente calificado para hacer una contribución. Y si usted no hace esa contribución, nadie más puede hacerlo.
Usted realmente tiene que creer en lo que está haciendo. Dedíquese al cien por cien y estese preparado para recibir algunos golpes en el camino. Si usted va a por algo esperando a que falle, nueve veces de cada diez lo hará
¿No es evidente que, por trascendentes y creadores que sean, el amor y el celo de Dios no podrían caer más que sobre un corazón humano, es decir, sobre un objeto preparado (lejana o próximamente) por todos los jugos de la Tierra?