Me acercaba a él, atraída, fascinada, encontrándole encantos a la muerte en el centro de semejante pasión, pero antes de morir quería conocer, para llevar su imagen sublime en mi mirada, sus facciones desconocidas que debía transfigurar el fuego del arte eterno.
Estoy ardiendo, ahora sí que estoy ardiendo, de dolor y de vergüenza porque jugué con tu fuego y se me ha ido de la piel a lo más hondo tu terrible quemadura.
Es fácil pedir más éxitos, una mejor posición profesionalmente, pero para mí, eso no se puede pedir. No soplas una vela y llegan los campeonatos. Hay que trabajar y volver a la senda de las victorias. Ganar o no es difícil, pero tarde o temprano voy a volver a ganar
Una llama seduce el humo de los sueños que me acunan. vela mi corazón aunque yo duerma.
La Noche vieja que dio paso a 1980 pase observando un gigantesco incendio en la calle Departamental con segunda Transversal. (...) Era una fábrica de espuma plástica la que ardía fuera de control. (...) En ese lugar estábamos Jorge, Miguel y yo. La década de los ochenta había empezado.
En un incendio sin explicación, hay un silencio del tamaño del cielo.