Ninguno de nosotros puede quejarse de su muerte, pues quien se ha unido a nosotros se ha puesto la camisa de Neso. El valor de la conciencia de un hombre se establece sólo a partir del momento en el que está dispuesto a dar su vida defendiendo sus convicciones
Ha llegado la hora de quitarnos nuestra camisa sucia, de ponernos ropa limpia.