La mano que mece la cuna rige el mundo.
Deja que me llene de pequeñas gotas de lluvia, de tiernos corazones, de formas de niños no nacidos... Deja que me llene tal vez mi amor sea la cuna para el nuevo Mesías por nacer.
La primera captación en serio que tuve de las cosas fue cuando aprendí el arte de pedalear (con la mano) una bicicleta, colocada al revés e impulsé la rueda trasera preternaturalmente ligero. Yo amaba la desaparición de los rayos el modo como el hueco entre el eje y la llanta susurraba transparente...