Voy pisando cadáveres de amantes y viejas tumbas llenas de pasado, cubierto con cabello horripilante del gran sepulcro universal tragado.
Me pinto el cabello de negro para los encuentros amorosos, y de blanco para las reuniones de negocios
Cuando tenía algún problema solía decir filosóficamente: Esperemos que la madeja se desenrede sola
A mi madre huyen las tempestades de mi mente cuando los dedos de su mano fría, se hunden, temblando, en la melena mía...
Entre Fraga y Suárez solo hay una diferencia: Fraga se peina con el pelo de punta, y Suárez lo hace hacia atrás.
No puedo quedarme en las cosas eternas porque tengo sangre, tengo pies, tengo adioses en el pelo y olvidos en los ojos.