Es fácil, terriblemente fácil, hacer tambalear la confianza de un hombre en sí mismo. Aprovecharse de esta ventaja para conmover el espíritu de una persona es una labor diabólica.
Uno es el dinero que nos llega por la labor y el otro es el dinero que nos llega de los activos. Si tú quieres tener riqueza, necesitas el dinero que viene de los activos.