Es fácil, terriblemente fácil, hacer tambalear la confianza de un hombre en sí mismo. Aprovecharse de esta ventaja para conmover el espíritu de una persona es una labor diabólica.
Los valores morales que la religión generó y representó durante siglos también pueden ayudar en la labor de renovar nuestro país. En realidad, eso ya está sucediendo