Recordar...Perdonar...Haber amado...Ser dichoso un instante, haber creído...Y luego...Reclinarse fatigado en el hombro de nieve del olvido.
Más dichoso es mendigo sano, que rey enfermo
Cuando a la bondad del alma se le une la belleza del cuerpo, todos se acercan al ser afortunado y se detenien ante él.
El día afortunado es como un día de cosecha; en cuanto el trigo está en sazón, hay que apresurarse a recogerlo.