El lugar de soda no lo ocupa nadie.
Cuando Botvínnik jugó contra Tal, no hubo color en el primer match y eso fue absolutamente normal. Lo anormal fue su posterior derrota.
Gracias, Pedro –le contesté–. No sé bien a qué llamas idealista y a qué 'poner los pies en el suelo'... Sin duda existe un conflicto entre tu pensamiento y el mío, entre las raíces de nuestros pensamientos... ¿Quién está más desbocado? ¿Quién tiene más el jugo del suelo? Quieres cambiar y uniformar a los otros. Necesitas más de mí que acaso percibo mejor cada detalle del mundo...
¿Han amado alguna vez (fuera de la cama) ardiendo, consumidos, sedientos de desierto, después de un zumo de melocotón que viene de una boca lejana, sucumbiendo, ahogándose en la incompatibilidad de las almas?
El primer trago da salud, el segundo placer, el tercero vergüenza, y el cuarto locura.
La gente cree que los cincuentones hacemos cosas súbitas y sorpresivas para ahuyentar al fantasma de la vejez: comprar motocicletas para devorar carreteras, divorciarse inopinadamente y cortejar jovencitas de 18 años, iniciarse en el camino de los placeres homosexuales, consumir alcaloides como músico de heavy metal, tirarse al abismo del trago consuetudinario.
Hay que celebrar el hecho de vivir tiempos de baja intensidad. Eso permite que la víctima o el verdugo, el héroe o el traidor, el asesino, el delator, el fusilado que cualquiera pueda llevar dentro no se asome a la superficie. Grandes tiempos mediocres y felices son éstos en que uno puede compartir el whisky en un cóctel con alquien que llegado el momento propicio no dudaría en mandarte fusilar.
Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado.
La moralidad es la infusión de chocolate en las venas de todos los hombres.
El alcohol es malo, pero el agua es aun peor: ¡te mata si no bebes!
Por qué tantos de nosotros, hace un millón de años, anulábamos con alcohol grandes secciones de nuestro cerebro, sigue siendo un misterio interesante. Quizá intentábamos dar un empujoncito a la evolución, en la dirección correcta: en la dirección de los cerebros reducidos.