El origen de la deuda externa es el déficit del sector público. La alternativa fue la emisión del banco Central, como se la practicó hasta el extremo de la hiperinflación.
La crisis pasará, por supuesto, pero lo hará a costa del sufrimiento de todos nosotros, porque con la mitad del dinero que se pretende inyectar para que un banco esté lleno, se podría evitar el recorte en lo más importante que hay: la educación y la sanidad.