Al mirarla y observar su agradable sonrisa, sintió que la muerte se acercaba de nuevo. Esta vez no fue con ímpetu. Fue una ráfaga, como las que hacen vacilar la luz de una vela y extienden su llama con su gigantesca sombra proyectada hasta el techo.
La felicidad es como una gota de rocío en un pétalo de flor, brilla tranquila, después de vacilar cae como una lágrima de amor
Siempre he soñado que una manera elegante de acabar con este baile sería sentarse en una mecedora blanca con un sombrero de paja junto al Mediterráneo y guardar un silencio definitivo durante muchos años mirando el horizonte sin mover una pestaña.
Ninguna tormenta, ninguna invasión, ningún terremoto, ninguna ocupación, ningún golpe, no importa cuanto fue de doloroso, de destructivo, no consiguió mover a los rumanos de la Dacia Trajana. Nadie y nada podrán movernos de aquí. Muchos pasaron por aquí en 2000 años, nosotros nos quedamos.
A su entrada reinó un gran silencio, cesaron todos de bailar y pararon los violines, tanta fue la impresión producida por la extraordinaria belleza de la desconocida y tan grande el deseo de contemplarla. Sólo se oía el confuso murmullo producido por esta exclamación que salía de todos los labios. - ¡Qué hermosa es!
El sueño de mi vida, bailar en Fama