Hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento.
Y, ahora, me voy a interrumpir a mí mismo
Cada beso llama otro beso. ¡Con qué naturalidad nacen los besos en esos tiempo primeros del amor! Acuden apretándose unos contra otros; y tan difícil sería cortar los besos que se dan en una hora, como las flores de un campo en el mes de mayo
Las personas necesitan un poco de locura, de otro modo nunca se atreven a cortar la soga y liberarse.
¿Cómo detener en las clases populares la violencia contra los niños que con tanta frecuencia culmina en el asesinato, sin erradicar la miseria extrema y sin intensificar el proceso educativo? ¿Cómo evitar que el machismo proveniente de la pobreza y de la costumbre se sacie y se reproduzca en la esfera doméstica?
A cada rato uno naufraga en lagunas educacionales. Cuando hay que detener un taxi uno piensa por qué diablos no enseñan a silbar desde el primer grado. O a desgrasar ollas, salir de un ascensor atascado, cambiar un caucho o llenar un formulario.
Los grandes periodicos son constantemente censurados por los costes legales. Es la hora de parar esto. Es la hora de que un país diga que ya es suficiente, la justicia debe ser vista, la historia debe ser preservada, y nosotros podremos darle refugio en la tormenta
Pensábamos en secretos. Auténticos secretos, e insidiosos. Tantos que eran incontables. Cuando ahora trato de dilucidar quién sabía qué y quién no sabía nada, quién lo sabía todo y quién era un farsante, tengo que parar y desistir, porque la cabeza me da vueltas.
He ascendido cinco veces pero no disfruté ninguna hasta la del Sporting. Siempre me iba o me echaban. Y siempre a coger otro muerto, otro proyecto. En lo personal, soy un superviviente puro
Cuando ciertos salvajes quieren coger el fruto, cortan el árbol por el pie y arrancan el fruto. He aquí la imagen del gobierno despótico
Tal vez todo lo demás, la cautela, la sabiduría, la cordura, la inteligencia, no valga ni un comino porque no está enardecido por la loca pasión de la juventud, ese extraño deseo que pretende salvar el mundo y al mismo tiempo consumirse a sí mismo, que quiere agarrar con las dos manos todo lo que el mundo le ofrece y que a la vez arroja a puñados todo lo que la vida le regala.
Hay que agarrar al toro por la raíz de cacho.
Disfruto de aquella alegría que no hace avergonzarse a los amigos uno del otro al día siguiente.
No avergonzarse de querer aprender las cosas que no sabes: saber algo es loable, reprobable no querer aprender