Los hombres geniales son meteoros destinados a abrasar para iluminar su tiempo.
¿La emoción? Pídela al número que mueve y gobierna al mundo. Templa el sagrado instrumento más allá del sentimiento. Deja al sordo, deja al mudo, al solícito y al rudo. Nada temas, al contrario, si en el rayo de una estrella logras calcinar la huella de tu sueño solitario
Las cartas de recomendación son las que se entregan a un inoportuno para que vaya a importunar a otro.
Las hermosas sacerdotisas de Venus, que acudían día tras día a quemar su incienso en los altares del amor, debieron llorar sin duda la demolición de su templo.
No me gusta delegar. No me importa si la gente piensa que me voy a quemar por tantas ocupaciones, pero siento que debo estar en control de lo que hago, para mí eso demasiado importante.
¿La emoción? Pídela al número que mueve y gobierna al mundo. Templa el sagrado instrumento más allá del sentimiento. Deja al sordo, deja al mudo, al solícito y al rudo. Nada temas, al contrario, si en el rayo de una estrella logras calcinar la huella de tu sueño solitario
Las cartas de recomendación son las que se entregan a un inoportuno para que vaya a importunar a otro.