Los hombres geniales son meteoros destinados a abrasar para iluminar su tiempo.
¿La emoción? Pídela al número que mueve y gobierna al mundo. Templa el sagrado instrumento más allá del sentimiento. Deja al sordo, deja al mudo, al solícito y al rudo. Nada temas, al contrario, si en el rayo de una estrella logras calcinar la huella de tu sueño solitario
Al freír será al reír.
El egoísta sería capaz de pegar fuego a la casa del vecino para hacer freir un huevo.
Las cartas de recomendación son las que se entregan a un inoportuno para que vaya a importunar a otro.
¿La emoción? Pídela al número que mueve y gobierna al mundo. Templa el sagrado instrumento más allá del sentimiento. Deja al sordo, deja al mudo, al solícito y al rudo. Nada temas, al contrario, si en el rayo de una estrella logras calcinar la huella de tu sueño solitario
El egoísta sería capaz de pegar fuego a la casa del vecino para hacer freir un huevo.
Al freír será al reír.
El arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta.
A veces pienso que somos masas uniformes que vamos donde nos lleve otro acumulamiento de masa uniforme, que hacemos lo que hay que hacer porque algo hay que hacer y que amamos molestar al otro por nuestras propias imposibilidades. Impedimentos para hacer algo productivo, algo constructivo...
Las cartas de recomendación son las que se entregan a un inoportuno para que vaya a importunar a otro.