La obstinación y la vehemencia en la opinión son las pruebas más seguras de estupidez.
Todo en mí se abre, se asombra; me late el corazón; una sobreabundancia de vida me sube a la garganta como un sollozo. Ya no sé nada; es una vehemencia sin recuerdos y sin arrugas.
Lo importante ahora es no perder el rumbo ni bajar la intensidad del cambio.
Hay que tener el valor de admitir que, desde hace cien años, el arte ha consistido casi exclusivamente en una serie de lamentos. La consideración de un artista ha dependido de la intensidad de sus quejas, a las que luego se calificaba de denuncias, cuando lo cierto es que no son más que lamentaciones.
El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia.
El genio es la ignición del cariño no del intelecto, como se supone la exaltación de la devoción, y en proporción a nuestra capacidad para eso, es nuestra experiencia del genio.
La violencia del Estado totalitario es tan grande que deja de ser un medio para convertirse en un objeto de culto místico, de exaltación religiosa.
Nunca me he tomado esto como una cuenta atras hasta los 21. No se. No soy mucho de, 'Si! vamos a salir y a echarnos a perder. tengo 21!'. Será bueno porque voy a poder ir a una gran cantidad de conciertos que mis amigos siempre van, dijo, aparte de eso, no creo que me vaya a dar un repentino enamoramiento con la idea de ir a clubs
El enamoramiento es el peor consejero del matrimonio.
La superstición, la idolatría y la hipocresía cuentan con grandes salarios, la verdad es mendiga.
Debe señalarse que los principios religiosos sufren una suerte de flujo y reflujo en la mente humana y que los hombres tienen una tendencia natural a elevarse de la idolatría al monoteísmo y a recaer de nuevo del monoteísmo en la idolatría.
Mi bandoneón es como tener una mujer en los brazos. Lo acaricio, le pego. La excitación rítmica me lleva a eso.
Sé que la alegría de un triunfo en un partido dura cinco minutos, termina el partido y hay una sensación de efervescencia, una sensación de la adrenalina al tope que genera excitación y felicidad. Pero son apenas cinco minutos y después hay un vacío enorme y grandísimo. Y una soledad indescriptible.