Dioses cuyo deseo es salvar los audaces navíos y amainar los crueles peligros del ventoso ponto, alisad suavemente el mar y haced vuestra asamblea plácida a mis plegarias; y que, ante mi ruego, el oleaje, apaciguado, no alborote. Una prenda grande y preciada encomiendo a tus profundidades, Neptuno.
El que vea una luz en la oscuridad de mi corazón que prenda una vela.
La pintura para mí es como un tejido, una pieza uniforme con un conjunto de hilos para la representación
Llegue amar a Rousseau más y más y admirarlo más que cualquier otro ser humano. Pero esto solo comprobó mi ignorancia – comencé a traducir al alemán una pieza (Emilio) que ya había sido traducida al alemán casi medio siglo antes – y solo después me entere que ya había una traducción en alemán publicada por el editorial Campe. Después deje la traducción y me dedique a leer escritores alemanes.