Las máquinas que se inventaron para servir al hombre en su tarea acabaron por adscribirle a su servicio; no eran ya, como las herramientas, una prolongación de su brazo, pues el hombre se convirtió en su mera prolongación, en un miembro periférico pegadizo y coadyuvante.
Quise mantener unidos a los stones en cualquier circunstancia y creí que siempre iba a poder hacerlo. Pero cuando Ian Stewart murió, el pegamento se agotó, fue el final, y me di cuenta de que mejor sería que nos tomásemos un tiempo para repensar todo
La verdad es el pegamento que mantiene al gobierno unido
Se abalanza sobre mí y me empuja contra la pared del ascensor. Antes de que me dé cuenta, me sujeta las dos muñecas con una mano, me las levanta por encima de la cabeza y me inmoviliza contra la pared con las caderas. Madre mía. Con la otra mano me agarra del pelo, tira hacia abajo para levantarme la cara y pega sus labios a los míos.
Cuando un hombre pega a su amante inflinge una herida; cuando pega a su esposa es un suicidio.
Me paso comiendo golosinas. Me encantan los ositos de goma y los aros de durazno. Los aros de durazno son como duraznos secos y cubiertos de azúcar glaseada. Los puedes conseguir en cualquier estacion de nafta (gasolina). Salen como 99 centavos cuatro bolsas. Y cashews, me encantan esos.
La filosofía es un sorprendente tejido de pensamientos agudos y equivocaciones pueriles. Se parece a esos huesos de goma que se dan a mascar a los perros, buenos para los dientes pero de ningún valor alimenticio.
Quise gritar, pero no pude proferir ningún sonido. Esto duró algún tiempo. Por fin un reloj dio las doce, e inmediatamente vi entrar a un demonio con cuernos de fuego y una gran cola inflamada llevada por algunos diablillos que lo seguían. Ese demonio tenía un libro en una mano y una horquilla en la otra.
Allí donde encurvaba la retorcida cola y extendía sus pinzas el Escorpión ya no aparece el Fraude, el Aplauso injusto, el Amor fingido, el Engaño, la Traición, sino las virtudes contrarias, hijas de la Simplicidad, Sincerida, Verdad y que se mueven por los campos de las madres.