Tenéis que reconocer al menos este mérito de la Luftwaffe: cuando destruyó nuestros edificios se limitó a dejar las ruinas sin sustituirlas con otra cosa peor. Esto lo hemos hecho nosotros.
Si nos bastase ser felices, la cosa sería facilísima; pero nosotros queremos ser más felices que los demás, y esto es casi siempre imposible, porque creemos que los demás son bastante más felices de lo que son en realidad.
El desvanecimiento de los ideales es triste prueba de la derrota del esfuerzo humano.
Hay que seguir adelante, vencer el cansancio, el miedo y el deseo. La fatiga disfraza sus intenciones. La fatiga es sueño, curiosidad y desgano en los caminantes. Abre bien los ojos, hijo, y sigue al pájaro Pujuy. El no se equivoca. Su destino es como el nuestro: caminar para que otros no se pierdan.